No se exactamente qué es “Casal de Cotón.” Aparentemente, un vendedor de productos típicos de la región, orujo, licor café, queso, salchichón, chorizo, que cuenta con varios puestos de venta en Santiago de Compostela, en la r/ San Francisco, mi calle; en la r/ del Franco; en los alrededores de la plaza del Toral, allí no se si dos tiendas. El fabricante distribuye sus productos y las tiendas están gestionadas por gente que paga por ello.
La política de Casal de Cotón es anunciar, mejor, promover, su mercancía en la calle, delante de sus locales. No se si tienen algún tipo de licencia para ello. Tampoco se si la necesitan. Por lo general, hasta donde se, la venta callejera está regulada, hacen falta permisos. Los vendedores de Casal de Cotón actúan con un descaro total. Supongo que porque cumplen con todos los requisitos legales.
El local de Casal de Coton en la r/ San Francisco está a dos portales de mi casa. Desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche hay 2 o 3 mujeres en la puerta, ocupando la calle con sus bandejas de degustación y ofreciendo a voces sus tartas, “licorcitos,” “caprichos,” un dulce de chocolate y almendra creo. He convivido con Casal de Coton mucho tiempo. Hace un par de años la tienda cambió de titular. Salir a la calle se ha convertido en una pesadilla.
No se, en mi calle, el Sonnemberg, el San Francisco, me parecen sitios desagradables, a donde ya nunca podré volver. Estoy pensando en preguntar a un abogado, o a Susana Forjan que debería interesarse por mi en la FUNGA, cómo abordar el acoso de Yaumara y la gestora gorda y rubia de la tienda. O tratar de encontrar una novia o alguien que me proteja. Hacer una pintada. Cambiar de casa.
Es tarde y el tema no me apetece. Este enlace de Casal de Coton en e-informa parece prometedor. Igual mañana o pasado le echo un vistazo.
Todo sugiere que la situación de la empresa es la anarquía. Autorizada anarquía.
El “capital social,” 150.000 € me parece escaso, probablemente una cifra falsa. Aunque he citado 4 tiendas, y tienen conductores, almacenes, no se esas cosas, en algun sitio pone que solo cuentan con 6 empleados. Entre los cargos figuran un encargado de relaciones públicas y otro de “marketing.” Pero, desgraciadamente no exportan. Quizás hubiera que solicitar que los investigasen.
Lo normal, un día tras otro, es que, nada mas salir de casa, apenas al traspasar la puerta y pisar la acera, una de las mujeres empiece a decir a gritos: “ Fernandito! Mi cliente favorito.” Suelo seguirle el juego. La llamo “Mi ‘retailer’ preferida.” Pero cada vez se me hace más difícil. Cada día se vuelven más groseras.
