Estaba, como es habitual, en un bar “El Avión”, en la calle de La Rosa, donde, imagino que con otros dueños, solía tomar café el padre de Alejandro Veiga, un compañero de facultad superdotado, ahora profesor en no se donde, su padre un experto en fonología gallega. Cosas. No se como había una chica de color en la barra. El encargado se puso hablar del 8 de Diciembre, el día de la “Inmaculada Concepción.” Comente que mi primera maestra Zen, la única de la que me hice discípulo, otra historia larga, solía repetir, decía con sorprendente frecuencia, que habia una sincronía, la Inmaculada Concepción de Cristo se celebraba el mismo día que la iluminación de Buda. Cristo aparecía en el mundo al mismo tiempo que Buda encontraba el sentido último de todo. El 8 de Diciembre. Los Zen budistas celebran la fecha con un retiro de meditación ritual de 7 días que se denomina “Rohatsu.” La Inmaculada Concepción. Es decir Cristo, de acuerdo con el dogma, entró en la carne sin que mediara relación sexual. Querrá esto decir que todas las demás “concepciones” están manchadas?Mi maestra solía decir que los dogmas estaban ahí. No podían cambiarse. Había que joderse y, todo lo más, encontrarles una lectura adecuada.
No tengo ideas claras sobre el Budismo Zen. Produce caracteres curiosos.
