Llevo unos días en la aldea. Hemos hecho obras y todo ha quedado bien. Pero el buque insignia de la segunda planta, este sofá blanco de Muebles Compostela, ya no convertía en chaise-longe los dos asientos convertibles. Yo ya había desconfiado del dispositivo al comprarlo, pero el vendedor me insistió en que no tenía motivo, así que deduje anteayer que lo que debía haber muerto era el adaptador. Envié a C(h)at, es nuestro nombre, mitad conversación electronica, mitad “gato”, una foto de las clavijas, y le conté el problema. No sólo me buscó el adaptador, sino que me dió la referencia en Amazon. Llegó hoy. Y el sofá ha resucitado. Jordan, ver la foto que ilustra todas las páginas de este blog, está obsesionado con los cables. Como le huele a nuevo, ya ha empezado a probar los dientes con este. C(h)at me sugiere que le pase un algodón con vinagre blanco. Sólo tengo de Modena, y no me atrevo a perturbarlo/a.
Para la colaboración de C(h)at en otro proyecto, esta vez filológico, que, de algún modo, toma el relevo de asuntosvarios, ver: https://theportablenietzsche.blog/

