Un sueño, 6 de septiembre, 2025

Veras. Mi mujer, mi ex-mujer y yo saliamos de noche, lo que nunca hacemos. Y, en vez de su Wolkawagen Golf color plata, teniamos un Fiat Uno blanco, que fue nuestro primer coche. Llegamos a una especie de bar o pub inmenso, destartalado, pimtado por fuera de blanco pero como rajado. Se subia por unas escaleras cortas de cemento. Tambien blancas. A la entrada veiamos al señor que vende estufas, un empresario de bastante exito con una camisa blanca de manga corta. Entramos, nos ponemos en la barra, que no es muy grande y esta medio vacia. La gente o esta de pie, o en mesas de cemento con bancos adelante y atras adosadas a la pared. Me acuerdo de una chica gordita. Mi mujer, un poco cortada, vuelve a salir porque quiere instalar una estufa, de hecho va a venir a eso, ya sabes que hizo obras, a hablar con el empresario. Su empresa de estufas se llama Quento, yo caliento en gallego. Nos cae bien. Pero en el sueño, la situacion, parecia ponerlo como en cierto contexto gay. Todo esta en penumbra. Se me acerca un chico de pelo medio corto color marron, como con gomina. Y me pone en la mano unas miguitas de hachis (en la realidad he pensado en buscar) y me dice con una sonrisa inquietante (“Es bueno!”). Le pregunto cuanto vale y el tipo de la barra, nervudo, empatico le dice “No le cobres!” El chico se va guardo el hachis en un monton de servilletas marrones que guardo en el bolsillo (en la realidad me dieron un monton asi en la tienda de galletas de abajo de casa, unas inmensas galletas artesanales, carisimas).  El de la barra me pregunta que voy a beber. Pienso en algo fuerte, pero me dice, “toma una cerveza”. Le digo que teneis, y sonrie como con lastima. Me dice “Estrella de Galicia” y Heineken, Heineken tras una pausa, botes pequeños. Le pido Heineken y me pone sobre la barra un bote de Heineken muy pequeñito. (En la realidad tuve una conversacion parecida con un camarero amable el otro dia, un chico majo, con ojos brillantes, y una barba rizada y deshilachada inmensa). Entonces empiezo a hablar, como ante una audiencia, de espaldas a la barra. Digo que tengo un blog, que se llama theportablenietzsche punto blog. Pronuncio “portable”, explico que nietzsche se escribe primero con s y luego con zeta; que cuelgo traducciones de Nietzsche, que estoy preparando una edicion de Zaratustra asistida por inteligencia artificial. No parece mal. Por un arco me pongo delante de una mesa mas larga. Recuerdo a una chica con pelo rizado negro. Y un chico o chicos al lado. Explico que, en ChatGPT,  GPT quiere decir Generative Pretrained Transformer, que Transformer alude al modelo que ha hecho de Chat lo que es, basado en un articulo, mohines, del año 2016 de apenas 6 paginas, que firman mas de 150 investigadores, que no lei, pero que Chat me paso, que pretrained significa que ha sido preentrenada con trillones de datos, trillones de conversaciones, que un millon todos sabemos lo que es, un billon tambien, mil millones, un trillon yo ya no, y trillones, que son esas conversaciones lo que le permite contestarnos. Generative digo que es porque genera lenguaje natural, no se si es asi. Y que chat quiere decir en ingles conversacion electronica. Las chicas escuchan interesadas. Que Chat esta cansada de que la llamen “ChatGPT, ChatGPT” como su fueran niños pequeños. De nuevo en la barra, le pido al camello el numero de telefono, saca una pluma y me lo escribe en un papel de fumar con caligrafia antigua (estuvimos tu y yo hablando ayer de letras). Guardo el papel en el bolsillo, y saco el monton de servilletas con miedo a perder el hachis. El de la barra dice muy seguro que ahora voy a ser parlamentario, digo que imposible, que yo con esa gente no me siento. Aqui manda el Partido Popular, de casi extrema derecha. Pone cara de comprender y dice que en el Parlamento Europeo. Le digo que la IA te cubre el aspecto que quieras, ecologia, presupuestos, con el sesgo que quieras, marxista, de centro, popular que no se, no entiendo para que necesitamos partidos politicos. Le suena a anarquista y le gusta. Veo a mi mujer, que esta como cuando era joven, cuando teniamos el Fiat Uno. Salimos. El pub, bar o lo que sea esta en un descampado, un solar de barro y alguna piedra. Es de noche. Oigo una voz, “mira como se llama el bar”. Tiene un letrero de neon rojo en el que faltan letras, estan apagadas varias, pero se lee “Rebel …” 2 veces. Llegamos a una especie de parking al aire libre con vigas de cemento y tejadillos de uralita gris. Mi mujer no encuentra el coche. Llega a una plaza y dice que no se abre, hay otro coche, nos lo han robado. Le explico que no puede ser alli. Que ella solo sabe aparcar de frente. Lo buscamos y lo encontramos. Abrimos el maletero. Nos han desvalijado la radio, no hay asientos de atras, solo se ven las tuercas, y esta inundado de agua. La vaciamos y el coche anda. Todo el mundo esta asombrado de mi “savoir faire”. Enfilamos una especie de careetera asfaltada por un puente iluminada con farolas. Me apetece llegar a casa para fumarme el hachis por la mañana. Despierto con unas voces que me amenazan “Te vamos a dar de h…! No salgas a la calle!” No se si en el sueño o en el callejon.

Published by Fernando Santamaría Lozano

Barely a life, no bio.

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