Jane Austen, the Secret Radical

(Notas, sin editar, de “Jane Austen, the Secret Radical,” un interesantísimo libro de Helena Kelly. Añado un enlace a su perfil en “Felicity Brian Associates).

El libro comienza con el traslado a la casita de campo de Chawton, desde la casa proporcionada por Frank, en Southampton.

Carta al editor quejándose de la no publicación de “Susan,” después de su compra por 10 Libras.

“Things as They Are,” William Godwin.

Firma la carta al editor como Mrs. Ashton (como “Austen”) Dennis (parecido a “Janice” o “Jenny”), es decir, en acrónimo, M.A.D.

El editor rechaza su oferta, le dice que puede re comprar “Susan,” por lo que ellos pagaron, diez libras, pero que, si intenta publicarla en otra casa, emprenderán acciones para impedir la venta.

JA nace el año de la Revolución Americana.

Antes de mudarse a Southampton, a finales de 1806, una vida desinstalada, constantes viajes, cambios durante el tiempo en que vivió en Bath, de 1801 a 1806.

Entre 1803 y 1809 no se sabe de prácticamente nada conectado con la escritura de JA.

“Sense and Sensibility” fue la primera novela en ser publicada, en 1811.

La “facilidad” para escribir de JA, pero hay algunos manuscritos que muestran que corregía (pero solo correcciones menores?).

“Large fat sighings” a propósito de una madre que ha perdido a su hijo en “Persuasion,” sólo porque el personaje es de un “tamaño substancial.”

Pero la semblanza (respecto a la “facilidad” de JA) de Henry es falsa. Se trata de proteger a la familia de la idea de que JA publicaba por dinero. Quizás sus motivos fueron legítimos, la escritora Mary Hays explico en 1801 el calvario que suponía para las escritoras la publicación, el escrutinio público.

En guerra durante años con Francia, Inglaterra aumenta la represión interna y la lucha contra la disensión. Bordea el estado totalitario.

JA es una de las pocas novelistas de la época que sitúa sus novelas en el mundo real.

En 1852 lo único que se sabe de JA es la semblanza de su hermano Henry.

Finales de 1860: el sobrino de JA James Edward Austen-Leigh, el hijo de su hermano mayor James, publica “A Memoir of Jane Austen.”

“A Memoir …” es la fuente de las anécdotas acerca de su rechazo de la oferta de matrimonio y el enamorado encontrado en un centro de vacaciones y luego muerto. De la proposición rechazada la evidencia es incierta y muy posterior a los hechos.

Mejor atestiguada, la relación con Tom Lefroy, pero los originales de las cartas se han perdido.

La mejor fuente para JA son sus novelas. Escribe en la Inglaterra de la Regencia, en esencia un estado totalitario, y tiene que escribir entre líneas. La más explícita es “Mansfield Park,” que continuamente fuerza a sus lectores a confrontar la complicidad en la esclavitud de la Iglesia de Inglaterra. Nunca esperó ser leída de una manera escapista.

La situación de la mujer a finales del XVIII y comienzos del XIX es terrible. El matrimonio era un asunto serio y las tramas de cortejo un vehículo apropiado para discutir otras cosas más serias.

El matrimonio era una decisión crucial en la vida de una mujer, probablemente la única. Las novelas de JA no eran románticas.

Distancia insalvable hoy (200 años, etc.) entre el lector y el texto.

CAPÍTULO – 2

“Las Ansiedades de la Vida Corriente”

Northanger Abbey

Temprano embarazo de Eliza, la mujer de Edward, apenas nueve meses después del embarazo de William.

“Northanger Abbey” (la “Susan” vendida al editor Crosby en dos volúmenes en 1803 y la “Miss Catherine” de una de las cartas) no fue publicada hasta después de su muerte en 1817, pero pertenece a los inicios de su carrera como autora. Vendida por diez libras a Crosby, nunca publicada, muerta en un estante.

En general, la novela, muy corta, provoca indiferencia.

Henry Tilney y Catherine Morley son personajes “de segunda,” en comparación con los del resto de las novelas (Darcy, Elizabeth Bennet).

Transición de una adolescencia hombruna a la feminidad juvenil. Catherine es el reverso de una heroína. Su entrenamiento para convertirse en heroína consiste en la lectura. Pero lee mal, toma la novela Gótica por realidad.

Elogio del género de la novela en Northanger Abbey. Dificultad de calibrar la actitud hacia lo Gótico, la novela Gótica.

Rencor de JA hacia Crosby por no publicar “Susan” (Northanger Abbey). Crosby compro la novela en 1803, pero habría que atribuirla a muchos años antes, a algún momento a mediados o a final de la década de 1790.

Las cartas registran una visita a Bath con su hermano rico, Edward, en 1799. El escenario de Northanger Abbey. En Bath JA asistió a una obra de teatro, The Birthday or The Reconciliation, del mismo autor de Lovers’ Vows, la obra representada en Mansfield Park (August von Kotzebue); en la obra, las novelas son un leitmotif. También vio una obra titulada Bluebird, sobre una muchacha alentada a vagar por la casa de un anciano tiránico, que se obsesiona con la única habitación que se le prohíbe.

Referencias a Burney en Northanger Abbey remontan a finales de la década de 1790 o principios de 1800. Burney viajó a Francia a ayudar a su marido en un asunto familiar en 1802 aprovechando un breve cese de las hostilidades, quedó atrapada en el lado malo del canal y no volvió a Inglaterra hasta poco antes de la publicación de su última novela, The Wanderer, en 1814.

En algún momento, porque en torno a 1816 o 1817 volvió a trabajar sobre el manuscrito, recobró de algún modo los derechos sobre “Susan,” (“Northanger Abbey”). Pero murió antes de terminar definitivamente su revisión. El libro se había quedado en el estante 13 años.

De 1803 a 1816 la “Belinda” de María Edgeworth también sufrió cambios, M. Edgeworth eliminó las referencias a un matrimonio interracial y al matrimonio (otra vez) con un personaje de origen criollo (en general, en la época, nacido en las Indias Occidentales). Para JA Belinda (la primera versión) era una obra maestra. Es su referencia en “Northanger Abbey,” pero cuando el libro accede a su audiencia ya no se entiende. Leitmotif de las cajas cerradas con cerradura en la literatura inglesa de los 1790, la obra teatral de Kotzebue (vid. supra) “The Birthday” y el Caleb Williams del padre de Mary Shelley, el anarquista y espantajo del odio de los conservadores, William Godwin.

Leemos “Northanger Abbey” contra la voluntad de JA. De alguna manera, es apropiado: Catherine Morland, la heroína de NA está también, a su manera, siempre transgrediendo, metiendose donde no la llaman, fisgando en la Abadía.

JA en sus novelas defiende siempre la inviolabilidad de los dormitorios (la indiscreción de Mrs. Jennings por entrar sin llamar en el cuarto de Elinor y Marianne en Londres, en “Sentido y Sensibilidad.”) En las películas se escenifica en los dormitorios, muchas veces, lo que en la novelas sucede en el “sitting-room” o el “dressing room”.

En Inglaterra hay un profundo taboo cultural respecto a la alcoba de una pareja casada. Y Jane Austen lo acata, es un elemento funcional en su literatura. JA nunca entra en los dormitorios salvo en dos ocasiones, Louisa Musgrove, inconsciente, en el dormitorio de los Harville (Persuasion) y Catherine Morland obsesionada por entrar en la alcoba de la muerta Mrs. Tilney (Northanger Abbey). Por lo demás, Northanger Abbey es un poco una excepción, hay tres escenas largas de Catherine en su dormitorio en la Abadía, un tópico de la novela Gótica.

JA, solterona, pero no remilgada. Se crio en una granja, la rectoría de su padre; habla con frecuencia de partos y abortos.

Relativa liberalidad respecto al cuerpo a finales del XVIII y comienzos del XIX; anuncios de crema para los pezones, bálsamo para los genitales; timidez únicamente respecto a la masturbacion y las enfermedades de transmisión sexual.

Durante prácticamente toda la vida de JA el aborto fue perfectamente legal, hasta casi los cinco meses, la percepción de los primeros movimientos fetales. A lo largo de todo el siglo XVIII se vendieron y anunciaron en farmacia píldoras abortivas, drogas para restaurar los periodos.

Aunque decreciendo significativamente entre mediados del siglo XVII y mediados del siglo XIX, la mortandad por parto era inmensa, 1 entre 50, en comparación con la actual en el Reino Unido de 1 entre 12000 y en US de 1 entre 7000. JA se refiere a menudo en las cartas a la peligrosidad y el desgaste que suponen los partos. Esta actitud negativa hacia la preñez y los partos no se refleja en las novelas. Gran número de parejas y personajes carecen de hijos. La preñez, sólo dos niños, transcurre sin dificultades en sus novelas. Las familias numerosas son generalmente felices. Ni JA veía personalmente las cosas así, ni representa la realidad de su tiempo. Las novelas de su tiempo abundan en huérfanos y muertes trágicas en el parto.

JA asume que, a falta de otra información, el lector asumirá que sus protagonistas en edad fértil morirán por complicaciones de parto y se cuida de especificar el motivo de su muerte como distinto: prolongada enfermedad, tisis.

El parto: algo aterrador en la época.

“Northanger Abbey” es cómica. La visión del mundo de Catherine Morland está deformada por las novelas Góticas que leía. Pero Catherine Morland es un lector “sui generis,” ha leído solamente una novela Gótica, y no la ha llegado a terminar, (algo que se les escapa a los lectores modernos). El único libro que ha leído es “Los Misterios de Udolfo,” de Ann Radcliffe, la novelista Gótica más famosa de la década de 1790, una novela de alrededor de 700 paginas, sobre una chica francesa que queda huérfana, es adoptada por una tía insensible y luego adquiere un nuevo tío en la forma del villano italiano Montoni y es arrastrada a Italia, primero a Venecia y luego al ruinoso castillo de Udolpho.

Catherine es introducida a los “Misterios de Udolpho” por su amiga Isabela Thorpe. Isabella Thorpe tiene, de hecho, una cuantiosa lista de lectura, pero de libros que no ha leído. “No leer” es todo un tema en esta libresca novela, Northanger Abbey.

Por lo visto, Catherine sólo ha llegado hasta un episodio conocido como el “velo negro,” donde Emily, la protagonista, queda intrigada por un cuadro enmarcado cubierto por un velo que cuelga en un “rincón oscuro” de una de las muchas cámaras desocupadas del castillo. Le quedarían unas 400 paginas. De hecho, desde el mismo momento en que Catherine entra en el texto, todo conspira para interrumpir su lectura.

Henry Tilney se basa en los “Misterios de Udolpho,” hace un pastiche del libro, para introducir a Catherine a la Abadía.

Toda esa primera noche en la Abadía está basada en los “Misterios …” (El ama de llaves de los “Misterios …” se llama Dorothea; la de Northanger Abbey, Dorothy). Catherine no capta las alusiones, (solo ha leído los “Misterios…” parcialmente).

Catherine no va a terminar nunca los “Misterios…” Va a pasar el resto de su vida en un trance de lectura interrumpida.

JA supone que sus lectores si han leído los “Misterios…”, entienden las alusiones y las pistas que a Catherine se le pasan por alto.

En “Northanger Abbey,” la exploración de Catherine de la alcoba de Mrs. Tilney replica la búsqueda de Blanche de la habitacion de la Marquesa.

Henry Tilney fuerza a Catherine a poner en palabras sus sospechas y, luego, la reprende por hacerlo.

Catherine se escabulle a su habitación y, una vez allí, achaca la culpa de todo a “Mrs. Radcliffe,” a la novela Gótica.

JA no está intentando denunciar las mentiras de Anne Radcliffe o la novela Gótica, está denunciando los perjuicios causados por una mala lectura, una lectura insuficiente.

Entre las lecturas iniciales que se mencionan de Catherine figuran “The Beggar’s Petition” y “The Hare and Many Friends,” una versión de una de las fábulas de Esopo. “The Hare …” es una combinación de antropomorfismo y peligro, con su sugerencia de defectos morales en la generación mayor. “The Beggar’s Petition” es una opción de lectura extraña para un niño pequeño; trata temas incómodos: la guerra, el encierro y el abuso de poder, temas que se consideran alejados de las novelas de JA. También, “Sir Charles Grandison,” acerca de una joven heredera, raptada por un villano y eventualmente rescatada por el héroe homónimo; y lecturas históricas, centradas en la Edad Media. Todos estos textos modelan, también, junto con Anne Radcliffe, el juicio de Catherine. Y, además, Elegy to the Memory of an Unfortunate Lady, de Alexander Pope (otro texto Gótico);  Elegy in a Country Churchyard, de Thomas Gray; The Seasons, de James Thomson; y tres obras de Shakespeare: Otelo, Medida por Medida y Noche de Reyes.

Northanger Abbey es la más sexualmente implícita de las novelas de JA. Pocas veces vemos a las heroínas de JA en camisón o en ropa interior; en Northanger Abbey si vemos así a Catherine Morland. Sus tres escenas de dormitorio están deliberadamente cargadas de emoción erotica.

La apertura del armario chismes, chucherias y listas, con todos sus pliegues y cavidades, la llave, los dedos, el forcejeo y el temblor parece una apenas velada descripción de la masturbacion femenina.

La masturbacion, ese “secreto y destructivo vicio” (de ambos sexos) era bien conocida en el mundo de JA.

La tercera escena de dormitorio, la visita de Catherine a la habitación de Mrs. Tilney (madre), está relacionada con su deseo de convertirse en Mrs. Tilney, la mujer de Henry Tilney, de imaginarse en el papel de una mujer casada. El primer objeto que ve en ese cuarto es la cama, la cama donde se produjo el parto, donde fueron concebidos los niños. Por lo demás, Catherine Morland, la cuarta de diez hijos no deja de saber como se traen los niños al mundo.

Para quienes se preguntan interminablemente por qué JA no se casó nunca, puede haber un motivo en el hecho de que la habitación de Mrs. Tilney, el único dormitorio marital que JA muestra en detalle, está indeleblemente asociado con la muerte. Es la habitación en que Mrs. Tilney murió, pero la rondan también fantasmas literarios, la suite de la Marquesa muerta en el Chateau-le-Blanc, la cámara de Barba Azul, llena de los cadaveres de sus mujeres muertas.

Henry Tilney le asegura a Catherine que su madre murió de “fiebre biliosa” (no fue “asesinada”). Pero los síntomas de una “fiebre biliosa” son los mismos que los del embarazo, las primeras etapas del parto y el aborto.

CAPÍTULO 3

La Edad de Bronce

Sentido y Sensibilidad

El tejo dice la superstición que es un árbol maligno. Había uno a la puerta de la iglesia de la Rectoría en Steventon. El padre de JA le tradujo de niña un pasaje sobre eso que encontró en Caesar Tacitus.

La partida para Bath, tras la jubilación de su padre, George Austen. Su hermano mayor, James, y su esposa Mary empiezan a hacerse cargo de la casa y de los muebles. A Bath, Jane, su padre, su madre y su hermana Cassandra sólo se llevan las camas. JA esta en la iglesia, tocando con la punta de la bota la lápida de su abuela materna, Jane Leigh, de los Leigh, una familia prominente relacionada con Oxford. Las mujeres apenas importan, pasan de una familia a otra y nunca forman verdaderamente parte de ninguna.

JA nunca conoció a sus abuelos, murieron todos antes de que ella naciera. Su padre, George Austen, quedó huérfano a los siete años, fue expulsado de su casa por una madrastra malvada y, con sus hermanas, dejado a merced de la caridad de sus tías y sus tíos.

La única abuela que tocó su vida es su abuela materna, Jane Leigh, que vivió brevemente con su hija y su yerno en la rectoría, antes de morir.

Pocos de los personajes de JA son abuelos, salvo de los nietos más jóvenes, y ninguno de sus héroes o heroínas principales tiene un solo abuelo vivo.

En la Inglaterra del siglo XIX la posesion de tierras era la única base de todo tipo de derechos: formar parte de un jurado, ejercer una magistratura, votar, cazar. Sin tierras no se era un miembro plenamente funcional de la sociedad. Como las propiedades de la mujer pasaban inmediatamente a ser propiedad del marido cuando se casaba, salvo que se redactaran complejas provisiones legales, lo habitual era que las herencias familiares se legaran a los hijos mayores. Con la tierra no se jugaba, no se permitía que pasase a una familia distinta.

La decisión de George Austen, el padre de JA, de dejar la vicaria a su hijo James, en lugar de contratar a un clérigo joven y retener la mayor parte de los ingresos, no era muy corriente.

El ingreso de los dos hijos más jóvenes de la familia, Frank y Charles, en la armada, en lugar de en el ejército, que costaba una cantidad substancial de dinero, apunta a que la familia no era rica. El hecho de que los adinerados Knights, los mismos que proporcionaron a George Austen el vicariato de Steventon, acabarán adoptando a su hijo Edward, que consiguientemente tuvo que cambiar su apellido, tampoco indica una gran afluencia de dinero. George Austen, aunque un padre tierno y afectuoso que compraba a JA cuadernos e incluso, al parecer, le enseñaba rudimentos de Latín, no se interesó jamás por la cobertura económica de sus hijas, Casandra y Jane. Casandra heredó una pequeña cantidad, tras la muerte de su prometido, para mantenerse de por vida; pero JA quedó sin un penique. De hecho, la muerte de su padre la dejó verdaderamente sin techo.

Tanto en “Sentido y Sensibilidad,” como en “Orgullo y Prejuicio,” JA se permite aludir al descuido y la irreflexion de los hombres que no hacen nada por la seguridad financiera de sus dependientes femeninos y referirse a la ansiedad financiera femenina y las presiones psicológicas de verse sujeto a parientes con mayor fortuna.

En “Orgullo y Prejuicio,” el Sr. Bennet, alguien “con talentos,” según su hija Lizzy, “pero que no habían sido correctamente empleados,” una auténtica acusación en una cultura habituada a ir a la iglesia y marcada por el lenguaje y las historias de la Biblia, se arrepiente de haber gastado sin cálculo en su primer matrimonio, “en lugar de haber ahorrado una suma anual para la mejor provisión de sus hijos y su mujer, si lo sobrevivían,” pero se limita a desearlo, sin hacer nada al respecto, persuadiéndose a si mismo de que “era demasiado tarde para empezar a ahorrar.”

En “ Sentido y Sensibilidad,” el padre de Ellinor y Marianne es otro incompetente financiero. Igual que Mr. Bennet en “Orgullo y Prejuicio,” se lo gastó todo con su primera familia y no llegó nunca a alquilar su propiedad en Stanhill, en lugar de venderla, lo que le hubiera proporcionado una renta por unos doce años, y garantizado todavía la propiedad vitalicia.

Parece que se publicó en 1811, “Sense and Sensibility,” “Sentido y Sensibilidad,” aunque una referencia a cierto “alfiletero,” confeccionado por “emigrantes,” la Inglaterra de la década de los 1790 estaba llena de ellos, refugiados de la Revolución en la Inglaterra de la Regencia, vuelve la novela algo pasada de moda o “histórica,” para sus lectores, (en 1811) … Por otra parte, una hermana del Coronel Brandon (en “Sense and Sensibility,” “Sentido y Sensibilidad,” el Coronel Brandon, el amigo de la parlanchina Mrs. Jennings, la suegra de los Middleton, los primos que resultaron tener una propiedad cerca de Barton Cottage, donde Eleanor Dashwood, Marianne Dashwood y su madre, Mrs. Dashwood, tuvieron que alquilar una cabaña asequible, después de que el matrimonio constituido por John Dashwood, el hijastro, el primogénito, por un primer matrimonio, de Henry Dashwood, el marido rico en segundas nupcias de Mrs. Dashwood, seguramente que viudo, que por las leyes que regulaban la herencia de la época, el “entailment,” la “restricción de la herencia únicamente a los herederos de género masculino tuvo que dejar toda su herencia en este caso a su hijastro John y su mujer, Fanny, su nuera, la hija de Mrs. Ferrars, hermana del pasivo, indeciso, Edward Ferrars, de quien Ellinor está más o menos enamorada, y de Robert, que, finalmente acaba siendo el esposo de Lucy Steel, la prometida secreta de Edward, exactamente lo mismo que en “Pride and Prejudice,” donde la familia Bennet con sus cinco hijas, también tiene toda sus bienes sometidos a “entailment,” esta vez a favor de un primo, Mr. Collins) … a la que únicamente se alude en una sola ocasión, de pasada, estuvo, de manera un tanto sorprendente, en Avignon por razones de salud, y esto sugiere un marco temporal mucho más restringido, 1802-3, durante La Paz de Amiens, el único periodo entre 1794 y 1814 en que viajar a Francia estuvo permitido.

Marianne admira la poesía de William Cowper y Walter Scott. La poesia Cowper fue popular durante toda la década de los 1790 y las primeras décadas del 1800, de manera que no sirve para datar “Sense and Sensibility.” Hoy Scott es conocido sobre todo por sus novelas (Ivanhoe, Rob Roy), pero desde 1805 se hizo un nombre como poeta; aunque hubo libros con fecha más temprana de su poesía, (una colección de Baladas Alemanas que tradujo, publicada en 1796, y la “Poesía Juglaresca de la Frontera Escocesa,” que apareció al comienzo de la década de 1800), Scott nunca fue tan extensamente conocido en la década de los 1790, como lo llegó a ser unos pocos años más tarde; mencionar su nombre, no obstante, habría sido una manera fácil por parte de JA de introducir en la novela una alusión contemporánea en 1811.

Hay uno o dos elementos más en “Sentido y Sensibilidad,” que pudieran apuntar quizás a una revisión que tuviera lugar después de 1805 e incluso tan tarde como en 1809-1810. En el verano de 1809, Jane, su hermana Casandra, su madre y su vieja amiga Martha Lloyd se establecieron juntas en el pueblo de Chawton en Hampshire, en una cabaña que puso a su disposición Edward Austen. Edward poseía una gran casa y una hacienda en Chawton, además de su propiedad de Kent. Chawton Cottage. Chawton Cottage recuerda en casi todos los detalles, incluso el nombre, Barton Cottage, la pequeña cabaña a la que las mujeres Dashwood, las cuatro, fueron obligadas a mudarse.

Una “restricción de herencia,” un “entail,” fuerza la adherencia a la primogenitura en una familia, vuelve explícita la superioridad y la mayor importancia de los hijos mayores.

Jane Austen no fue la única en cuestionar la justicia fundamental de la progenitura. La escritora feminista Mary Wollstonecraft lo hizo también en su libro de 1792, “Una vindicación de los derechos de las mujeres,” afirmando que los hijos de los mismos padres tienen “igual derecho.”

En su poema Carta a Lord Byron, publicado por primera vez a finales de la década de 1930, W.H. Auden habla de que profundamente perturbadoras encuentra las novelas de JA:

“You could not shock her more than she shocks me;

Besides her Joyce seems innocent as grass.

It makes me most uncomfortable to see

An English spinster of the middle class

Describe the amorous effects of “brass,”

Reveal so frankly and with such sobriety

The economic basis of society.”

“Sentido y sensibilidad” presenta un amplio número de mujeres solteras financieramente independientes.

En “Sentido y Sensibilidad,” Mrs. Ferrars funciona como una especie de chivo expiatorio para todo lo que resulta difícil de explicar en el comportamiento de Edwards. Mrs. Ferrars es una madre generosa. Pero se subscribe a la noción popular de que el más importante de sus hijos es su hijo mayor.

Willoughby es el trasunto de un seductor, Valancourt, de la novela gótica de Ann Radcliffe “Los Misterios de Udolfo.”

Hay ciertos parecidos entre Willoughby y Edward Ferrars. Nunca se llega a explicar porqué Edward fue educado por un tutor provincial, en lugar de ser enviado a Westminster, como su hermano menor. Una tendencia que Edward comparte con Willoughby es esta habilidad de encontrar siempre a alguien a quien echar la culpa.

Willoughby, de alguna manera, engaña a Marianne, como Edward, prometido en secreto con Lucy Steele, sostiene una relación imposible con Elinor.

JA sitúa tres intereses románticos masculinos en la novela. Willoughby, Edward Ferrars y el coronel Brandon.

El Coronel Brandon es 18 años mayor que Marianne. Aún más problemática es la conexión del Coronel con la India. Brandon sirvió o en el ejército británico o posiblemente en un regimiento privado controlado por la compañía Británica de la India Oriental, una de las varias organizaciones europeas que había comenzado a comerciar con la India en torno al 1600. A finales del siglo XVIII era una fuerza dominante en el subcontinente, pero la opinión pública le era hostil. Con esto, acusaciones de crímenes de guerra y corrupción general, tienen que ver los cargos contra Warren Hastings, antiguo alumno de la escuela de Westminster y gobernador general de la India, en 1787, presentados por Edmund Burke. El juicio se prolongó hasta 1795, cuando Hastings, en el clima político cambiado de la guerra con Francia, fue absuelto de todas las acusaciones. Pero el daño estaba hecho, tanto a él como a la reputación de los Británicos en India.

De alguna manera, Brandon queda manchado por la asociación. Para la mayoría de sus lectores, una referencia a la India habría sido una marca negra, un recordatorio de corrupción, de avaricia.

La trágica historia del Coronel Brandon consiste en que tenia una prima llamada Eliza, una huérfana criada en su familia “desde la más temprana infancia.” El coronel Brandon y ella fueron compañeros de juegos y amigos “desde los más tempranos años,” y, según crecieron, la amistad dio paso al amor. Planeaban fugarse a Escocia, donde era y todavía es posible casarse casarse sin el consentimiento paterno desde los dieciséis años. El plan fue descubierto, ellos fueron separados, y Eliza fue obligada a casarse con el hermano mayor del Coronel Brandon.

Aquí se ve nuevamente la primogenitura en funcionamiento. Que el padre del Coronel Brandon, como tío y guardián de Eliza, tomase medidas para detener la fuga planeada es completamente correcto. Sin el papeleo adecuado la fortuna de Eliza se le escaparía inmediatamente de las manos. Pero casándola con su hijo mayor sin redactar un acuerdo matrimonial transfiere su fortuna a su propia familia. Su proceder es legalmente cuestionable y moralmente del todo reprensible.

El matrimonio no prospera. “Alrededor de dos años” después de que Eliza se casará, Brandon tiene noticias “de su divorcio.” Como los del divorcio no eran trámites rápidos, cada uno requería su propia propuesta de ley en el Parlamento, y el coronel Brandon estaba en la India, adonde incluso con buen tiempo, las noticias tardaban unos cuatro meses en llegar, parece como si el matrimonio se encontrara con serias dificultades desde muy pronto.

Eliza, para todos los intentos y propósitos, desapareció. El Coronel Brandon intenta encontrarla, pero no puede encontrar su pista “más allá de su primer seductor.” La pequeña pensión alimenticia de su divorcio ha sido transferida a alguna otra persona. El Coronel finalmente la encuentra, “finalmente, después de haber estado seis meses en Inglaterra,” en una prisión privada para deudores muriendo de tuberculosis. Con ella está su hija única, también Eliza, fruto de su primera relación culpable, que tenía entonces alrededor de tres años y no sabemos si nació después del divorcio o antes. El Coronel Brandon se hace cargo de ella, pero en una visita a Bath, tiene la mala suerte de encontrarse con Willoughby y ser seducida por el. Desaparece y tiene una hija fuera del matrimonio. De tal palo, tal astilla.

Cabe la posibilidad de que la hija de Eliza, “Eliza Williams,” sea hija de Brandon, cuyo primer nombre no llega a saberse, pero que es probablemente el padrino de uno de los tres hijos de los Dashwood, Annamaria, John y William.

Hay dudas, por tanto, de la felicidad del enlace entre Marianne y Brandon.

En el mundo de “Sentido y Sensibilidad” amor y familia, honor y deber apenas tienen significado alguno. Las promesas se hacen para ser rotas. Las mujeres son exiliadas de sus casas. Los tutores no tutelan. Los hermanos ignoran a sus hermanas, las madres desheredan a sus hijos, los padres fracasan a la hora de salvaguardar a sus hijas. Elinor Dashwood se casa con un hombre que es un embustero infiel con (quizás) problemáticas inclinaciones sexuales. Marianne Dashwood, tras haber entregado su corazón a un canalla vicioso y egoísta, se casa con un hombre cuya moralidad es sospechosa y del que nunca puede estar segura. Edward llega a arrepentirse de su compromiso con la venal (o la práctica) Lucy Steele. El Coronel Brandon se enamora de una muchacha a la que no conoce.

CAPÍTULO IV

“Todos Nuestros Viejos Prejuicios”

Orgullo y Prejuicio

Gran Bretaña estuvo en guerra con Francia desde 1793 hasta 1815 con solo dos breves periodos de paz. Este es el telón de fondo contra el que tenemos que situar los libros.

“Orgullo y Prejuicio,” para ser una novela, para ser una novela supuestamente alejada de cualquier preocupación acerca de la guerra, está plagada de referencias a soldados. Toda la acción de la novela tiene lugar durante las hostilidades. El regimiento de la milicia asentado primero en Meryton y luego en Brighton cambiaría de emplazamiento de este modo solo en tiempo de guerra.

A lo largo de la vida adulta de JA la gente estaba aterrada de ser invadida por los franceses. No era inusual que los periódicos presentasen reportajes alarmistas en los que se hacía ver la invasion como inminente.

Irlanda estaba, de algún modo, menos distante de Inglaterra de lo que lo está ahora. JA nunca sitúa directamente su ficción allí, temerosa de no poder competir con la más famosa novelista María Edgeworth, que había vivido en Irlanda gran parte de su vida, pero envía personajes allí muy a menudo. JA también conoció a una serie de personas que habían pasado tiempo en Irlanda.

En 1798 los soldados franceses invadieron Irlanda, en apoyo de lo que solía llamarse la “rebelión Irlandesa” y ahora se llama más frecuentemente el “Levantamiento Irlandés Unido.”

Para nosotros, el nacionalismo Irlandés está fuertemente asociado con el Catolicismo Romano, pero en la década de 1790 la Iglesia Catolica se oponía a cualquier sugestión de rebelión en Irlanda. No muchos de los Irlandeses Unidos eran Catolicos. Eran radicales políticos; la mayoría habían sido directamente influidos por la literatura y las ideas de la Revolución Francesa.

Lo que el Levantamiento rebeló fue que el gobierno Británico estaba dispuesto a volver sus tropas – incluyendo sus mercenarios extranjeros y su milicia – contra su propio pueblo.

La milicia no está en la novela para proporcionar a las muchachas Bennet parejas de baile; traen con ellos una atmósfera que está muy políticamente cargada, arrastran nubes de peligro – imágenes de una población rebelde, de la represión gubernamental y, más distante, pero insistente, sin embargo, el miedo de lo que podría suceder si los hombres de la milicia, las tropas, se amotinan.

La milicia, que supuestamente existen para preservar el orden y proteger a los habitantes locales, son de hecho una fuerza disruptiva todo a lo largo de “Orgullo y Prejuicio.”

Invasiones; los motines de la Marina en Portsmouth y en el estuario del Támesis en 1797; las revueltas por hambre que periódicamente irrumpían a lo largo de los años de guerra – están ahí. Están en segundo plano, pero están.

El emplazamiento temporal a mediados o a finales de la década de 1790.

Elizabeth, con su enagua embarrada y el faldón suelto para ocultar los bordes manchados, viste la ropa típica de las mujeres trabajadoras, y despierta las críticas de Miss Bingley y su hermana también por no ir a la moda.

“Pride and Prejudice” a comienzos de la década de los 90 del siglo XVIII, como “Love and Friendship,” que JA uso como título de una de sus piezas adolescentes. Aparece tres veces, siempre en mayúsculas, en el capítulo final de “Cecilia,” una novela de la extremadamente popular Fanny Burney, publicada en 1782. Pero a partir de 1790 la frase adquiere un matiz particular, que no tenia cuando Burney estaba escribiendo “Cecilia,” un matiz íntimamente asociado con la Revolución Francesa y la política radical.

La reacción inicial en Gran Bretaña a la Revolución Francesa de 1789 fue en la mayor parte calladamente positiva. Antes de la Revolución, los Franceses habían tenido una monarquia absoluta – no una compensada por un Parlamento. Si Francia estaba volviéndose más como Gran Bretaña, era realmente lo mejor que podía hacer. No fue hasta que comenzó el Terror en 1792, y las cabezas comenzaron a rodar, que la opinión pública Británica se echó para atrás. No obstante, hubo algunos que no vieron en la Revolución Francesa más que peligro casi desde el principio. El más destacado de ellos fue Edmund Burke.

Edmund Burke era un hombre progresista, pero los acontecimientos en Francia sacaron a la luz una veta fuertemente reaccionaria en él.

‘Reflexiones sobre la Revolución en Francia” se propone ser una carta que ha caído presa del fervor revolucionario. Es un largo, angustiado grito a favor del pasado, de la certidumbre, de la forma en la que las cosas siempre se han hecho.

“I am bold enough to confess that we are generally men of untaught feelings, that, instead of casting away all our old prejudices, we cherish them to a very considerable degree, […] we cherish them because they are prejudices; and the longer they have lasted and the more generally they have prevailed, the more we cherish them. We are afraid to put men to live and trade each on his own private stock of reason, because we suspect that this stock in each man is small, and the individuals would do better to avail themselves of the general bank and capital of nations and ages.”

“Prejuicio,” entonces, en los 1790, no es simplemente tendenciosidad o enjuiciamiento sin todos los hechos – es el edificio entero de la sociedad – es la tradición, los “sentimientos innatos,” los supuestos culturales que no se cuestionan. La monarquia, el gobierno, el sistema judicial, la religión organizada, el sistema de clases: todos deben ser sostenidos porque han estado vigentes durante largo tiempo. “Fascinación,” “deber,” “reverencia,” “respeto” – estos son los “viejos prejuicios.” Una barca girando en el torbellino de la revolución.

JA estaba probablemente familiarizada con las “Reflexiones sobre la Revolución” de Burke.

Para empezar, los nombres del héroe (Darcy, ocasionalmente impreso como D’Arcy en ediciones del siglo XIX de la novela) y de su tía (De Bourgh) suenan y parecen franceses. Por qué crear personajes con nombres aristócratas franceses y propietarios de grandes extensiones de tierra, si no se quiere sacar a colación lo sucedido en Francia – el abandono de los títulos, la confiscación de las haciendas, la guillotina?

Las novelas de JA se diferencian de las de sus casi contemporáneas Maria Edgeworth y Fanny Burney en que raras veces presentan miembros de la nobleza, aristocracia con títulos. Es raro que se aventure más allá de un baronet. “Orgullo y Prejuicio” es la excepción.

El nombre de pila de Darcy es Fitzwilliam y había un conde real vivo – Lord Fitzwilliam – en el tiempo de “Orgullo y Prejuicio.” Fue sobrino de un primer ministro y nieto de otro, y un político prominente por derecho propio. También fue el patrocinador de Edmund Burke – Burke ocupaba uno de los escaños parlamentarios propiedad de Lord Fitzwilliam cuando publicó “Reflexiones sobre la Revolución.”

Pero esta novela, cuyo título parece dirigir nuestra atención hacia Burke y que presenta personajes que también apuntan hacia lo mismo, no parece mirar con respeto a los reyes, con afecto a los parlamentos, con deber a los magistrados, con reverencia a los sacerdotes y con respeto a la nobleza.

El primo de Darcy, el Coronel Fitzwilliam, aparece representado como un chismoso; es quien se va de la lengua sobre el papel de Darcy en aplastar el prometedor romance entre Darcy y la hermana mayor de Elizabeth. En la primera mitad de la novela, por lo menos, es el mejor representante de la nobleza que se nos presenta. Darcy, en su primera proposición a Elizabeth, es justamente acusado de haberse comportado de un modo menos que “propio de un caballero.” Y el comportamiento de Lady Catherine no es, ni remotamente, propio de una dama.

Raramente hay mucha reverencia en la actitud de JA hacia el clero; en “Orgullo y Prejuicio” no hay ninguna.

Que Lady Catherine pueda soportar la compañía de Mr. Collins, que pueda considerarlo apto para servir como clérigo, dice muy poco de su carácter o de su buen sentido.

Lady Catherine carece del sentimiento de que “noblesse oblige,” de que el rango noble conlleve ningún tipo de responsabilidad. Por el rabillo del ojo podemos ver la sombra de la guillotina.

No hay un respeto irreflexivo por la nobleza en “Orgullo y Prejuicio,” como no hay reverencia por Mr. Collins.

En este texto conscientemente politizado, la “crianza” no depende de tu linaje, sino de lo que piensas y de cómo te comportas.

Constituye una innovación importante convertir a los personajes que viven de su profesion (los Gardiner, tíos de Elizabeth) no solo en los más agradables de la generación de mas edad, sino en los árbitros morales de la novela.

En otras novelas que los lectores de JA habrían conocido, los personajes “urbanos” (“city characters”) se usan para la comedia gruesa o para provocar turbación en las heroínas.

La seguridad de Darcy tanto respecto a su propio lugar en la jerarquía social como respecto al lugar de todos los demás es un “prejuicio” Burkiano y no se le permite tenerse en pie.

La primera proposición de Darcy a Elizabeth continúa la misma – prejuiciada – senda, aunque no se reproduce en su totalidad. En general, constituye un rasgo de las novelas de JA que las proposiciones que tienen éxito no se reproduzcan en detalle (con la excepción de la declaración de la heroína de “Persuasión”) y se de cuenta, en cambio, de las proposiciones fracasadas (la de Mr. Elton a Emma Woodhouse, o la de Mr. Collins a Elizabeth). Darcy habla de la “inferioridad” de Elizabeth, de que constituye una degradacion, de los obstáculos familiares … y, después de que Elizabeth lo rechaze, insiste en que “no hay razón para avergonzarse de los sentimientos que refiero,” que son, por el contrario, “naturales y justos” : otra vez Burke. Durante la visita a Pemberley, sin embargo, insiste en que le sean presentados los Gardiner, y se muestra educado y agradable con ellos.

Las presentaciones eran importantes en el siglo XVIII, lo que vuelve más notable – y más obviamente deliberado – que Elizabeth y Darcy no sean nunca, hasta donde podemos ver, presentados el uno al otro. De hecho resisten activamente los esfuerzos de otros personajes por presentarlos formalmente.

En general, la parte de estatus más bajo era la que era presentada a la parte con el estatus más alto, o la que tenía más que perder, los jóvenes a los mayores, los solteros a los casados, los carentes de títulos a los con títulos, los hombres a las mujeres. Cuando, en el capítulo 6, Sir William Lucas, rompiendo esta norma de etiqueta, intenta presentar a Elizabeth a Darcy, Elizabeth rechaza la presentacion. Por lo que a ella toca, el mensaje que está enviando es claro, no está preparada para reconocer a Darcy cómo su superior social.

Jane Austen monta una situación donde, lo primero de todo, Darcy rehusa ser presentado a Elizabeth, y luego Elizabeth rehusa ser presentada a Darcy. Y hace que los dos se embarquen en una relación que tiene lugar, casi por entero, fuera de las normas sociales; una relación en la que todo tipo de ideas fijas y conceptos tradicionales resultan arrancados de raíz.

CAPÍTULO 5

“La Cadena y la Cruz”

Mansfield Park

“Mansfield Park” fue publicado en Mayo de 1814, en medio de un silencio casi absoluto. No aparecieron reseñas en las revistas literarias – “Mansfield Park” fue la única de las novelas de Jane Austen que no fue reseñada cuando salió a la luz.

“Mansfield Park” fue la primera novela que Jane Austen había comenzado – y terminado – en años, quizás casi una década o incluso más, y es muy diferente de las novelas que fueron comenzadas cuando Jane era joven. Es una novela sobria, aún más que “Sentido y Sensibilidad.” Hay pocos elementos de comedia que produzcan variedades en el tono.

La acción de “Mansfield Park” se desarrolla en un periodo de tiempo mucho más largo que el cubierto por las otras novelas de Jane Austen. Fanny tiene diez años la primera vez que la encontramos. Para cuando la novela termina debe tener diecinueve o veinte, si no un poco más. “Sentido y Sensibilidad,” con la siguiente duración más larga, se desarrolla a lo largo de tres años. La norma es un año, más o menos.

Incluso el título constituye una desviación de su práctica normal; desde la niñez tendía a escoger para sus títulos o bien nombres (“The Beautiful Casandra,” “Frederic and Elfrida,” “Susan”), o bien frases hechas (“Love and Freindship,” “Fist Impressions,” “Sense and Sensibility,” “Pride and Prejudice”). Y su siguiente novela, “Emma,” vuelve a esto.

Lord Mansfield fue el hombre que – sin pretenderlo del todo – consiguió convertir en ilegal la esclavitud en Inglaterra. Hubiera sido imperdonablemente descuidado por parte de Jane vincular el nombre de Mansfield, de todos los nombre que podría haber escogido, a esta novela a menos que pretendiera que sus lectores pensaran acerca de él y acerca de la esclavitud.

La esclavitud no era una distante noción abstracta para Jane. No podía serlo. Su propia familia tenía lazos con el Caribe. Mrs. Norris – la malévola, acosadora, tía de Fanny – con un comerciante es esclavos y anti-abolicionista de la vida real: Mr. Norris de Liverpool, el hombre que Thomas Clarkson reclutó como villano principal en su libro, “Historia de la Abolición del Comercio de Esclavos.” Después de aparecer el libro de Clarkson, Norris fue un nombre asociado, no ya con la esclavitud, si no con las mentiras y la descarada hipocresía que la rodeaban.

Fanny, la heroína de “Mansfield Park,” es una lectora, como muchas de las heroínas de Jane Austen. Es tranquila, estudiosa, y encuentra un escape de las pequeñas tiranías de Mansfield en los libros. Su poeta favorito, o al menos el único al que cita, es William Cowper. Y Cowper es un poeta – el poeta – de la abolición. Pensar en Cowper, para la mayoría de los lectores de Mansfield Park, habría significado pensar, al menos por un momento o dos, en la esclavitud.

También, la alusión hecha por María Bertram al pasaje del estornino en “A sentimental journey,” de Sterne. (“I cannot get out, as the starling said”). La referencia hecha por Julia Bertram al emperador Severo, un negro Africano.

Cuando surge la idea de representar una obra de teatro en Mansfield, hay mucha discusión respecto a qué obra habría que escoger. Dos de las tres obras de Shakespeare que presentan personajes no-blancos son sugeridas – “Otelo,” con su héroe trágico “Moro” que refiere en la Escena 3 del Acto 1 haber sido vendido en esclavitud, y “El Mercader de Venecia, en la que un principe “Moro” corteja a la heroína Porcia. “Moro,” en Shakespeare, puede querer decir una persona Musulmana del Norte de Africa. Y es también la forma abreviada de “blackamoor,” alguien de, más específicamente, extracción Africana negra.

Una de las obras más modernas considerada es “The Wheel of Fortune,” de Richard Cumberland, representada por primera vez en 1795, que incluye a un personaje llamado Tempestad, gobernador de la ficticia “Senegambia.” Los Franceses y los Británicos se esforzaron por controlar los ríos Senegal y Gambia durante años. Cientos de miles de personas, quizás millones, fueron vendidas para ser esclavos desde los mercados locales.

La pieza que finalmente se escoge es “Lovers’ Vows,” una traducción inglesa de Das Kind der Liebe (“The Love-Child”) del prolífico dramaturgo Alemán August Van Kotzebue. Es también revolucionaria; el barón desleal es obligado a casarse con la sirvienta a la que arruinó, el hijo bastardo es reconocido, la mujer campesina condena la laxa moral de las clases superiores. Sir Thomas Bertram, cuando regresa, quema todas las copias.

La única vez que la frívola Mary Crawford se aventura a hacer una cita, elige un poema de Hawkins Browne: “Address to Tobacco.” Hawkins Browne, como Norris, también aparece mencionado en la “Historia de la Abolición del Comercio de Esclavos”’de Thomas Clarkson.

La casa donde se instala en Londres María Bertram tras casarse es Wimpole Street, una calle donde residían muchas personas relacionadas con las Indias Occidentales y el mercado de esclavos.

Mrs. Norris, la mujer del antiguo vicario de Mansfield, entra en discusión con el nuevo vicario, el Dr. Grant, acerca de un árbol de albaricoque del jardín de la casa parroquial. Mrs. Norris insiste en que el Dr. Grant debería entender que el albaricoquero es un “Moor Park.”

Empleo en la novela de los términos “ esclavo,” “plantación,” “cadenas”…

La Iglesia de Inglaterra, a través de la Sociedad para la Propagación de la Cristiandad, propietaria de esclavos. Un terrateniente de Antigua, Christopher Codrington le legó su hacienda en Barbuda.

Jane Austen pone la esclavitud y la Iglesia justo una al lado de otra, de la manera más literal. Su heroína, Fanny, vistiéndose para su baile de debutante, junta “la cadena y la cruz” – una cadena de oro y una cruz de ambar.

Tres organizaciones: la SPG, Society for Propagating the Gospel in Foreign Parts; SPCK: Society for the Promotion of Christian Knowledge; and the Bible Society.

En “Mansfield Park” el “cerramiento,” (impedir el acceso a la tierra común, restringiendo y empobreciendo a los parroquianos) y el “pluralismo,” (la ocupación de más de un cargo eclesiástico simultáneamente) están ahí como indicadores adicionales, si se necesita alguno; constituyen la confirmación de Jane Austen a sus lectores de que no han malinterpretado nada, de que realmente está criticando a la Iglesia directamente – por muchas cosas, pero más que nada por el imperdonable pecado por aplicar un barniz de respetabilidad Cristiana a la esclavitud, por volver aceptable poseer esclavos, con tal de que a los esclavos se los mantenga fuera de la vista.

CAPÍTULO VI

Gachas

Emma

A diferencia de otras heroínas de Jane Austen, Emma Woodhouse es “hermosa, inteligente y rica” – sabemos estas cosas de ella en la primera linea del primer capítulo. En una época de guerra e incertidumbre Emma está segura, inatacable. Pero, como hemos visto, Jane Austen no está realmente escribiendo libros acerca de las vidas románticas de las clases superiores. “Emma” puede recibir el nombre de su rica heroína, pero ella no es más que un punto focal.

Gran Bretaña luchaba por alimentarse en el tiempo de las guerras con Francia.

El “cerramiento,” (el privar a los pobres del derecho a beneficiarse de las “tierras comunes,” “enclosure”) explotó en los veinte años que medían entre 1795 y 1815. Estos veinte años de “cerramiento” – e intenso debate – coinciden casi exactamente con la carrera de escritora de Jane Austen.

El “cerramiento” era una agresiva declaración de poder, y estampó un nuevo sistema en el territorio rural, tan visible como las calzadas romanas o los castillos normandos.

Cinco de las seis novelas de Jane Austen o referencia explícita al “cerramiento,” o discusión de sus resultados. Jane tiende a asociar la aprobación del “cerramiento” o la implicación activa en el con sus personajes menos atractivos.

La novela que trata sobre el “cerramiento” – lo que cambió, lo que dañó, lo que significaba para el futuro – iba a ser “Mansfield Park,” pero, finalmente, fue “Emma.”

El encuentro de Harriet Smith y su amiga Miss Bickerton con los gitanos que, seguramente, no han podido acceder a su lugar de acampada usual, presumiblemente a cierta distancia de la aldea, en la tierra común adyacente al camino, porque, en el periodo que ha pasado desde la última visita, alguien ha levantado barreras, setos de “cerramiento.” Es el “cerramiento” lo que ha vuelto el camino peligroso; el “cerramiento,” lo que está convirtiendo el paisaje en hostil.

Caracterización creciente de los criados. “Emma” esta llena de gente que trabaja pero no son sirvientes. No hay nada parecido en ninguna de las novelas anteriores de Jane. Ni siquiera “Persuasión,” que nos lleva de un baronet a una enfermera mensual presenta tal número y variedad de personajes.

CAPÍTULO VII

Decadencia y caída

Persuasión

La partida de los Elliot de Kellynch, la llegada de los Crofts y del hermano de Sophia Croft, Frederick Wentworth, reescenifica la ruptura dinástica, el reemplazo de los Stuarts por los Hannoverianos. Pero la Jane adulta no se pone soñadora ni romántica a propósito de los reyes desheredados de Gran Bretaña. Anne experimenta “dolor,” dolor “severo’, al ver su casa ocupada por “extraños,” pero el dolor proviene de la convicción de que “se fueron los que merecieron no permanecer, y de que Kellynch Hall ha pasado a manos mejores que las de sus propietarios.”

El argumento general que Jane parece estar desarrollando con los Elliot y sus primos, la cuestión más amplia, es de donde proviene la identidad nacional, y hasta qué punto importa. Si un aristócrata Irlandés puede tener un título Escocés y un nombre Francés; si no es necesario que los monarcas ingleses nazcan en Inglaterra, tengan padres Ingleses, o siquiera hablen Inglés; si se puede figurar en el “Baronetage of England” cuando el linaje de uno es Escocés e Irlandés – qué significa ser Inglés? Significa algo en absoluto?

En “Emma,” Jane nos mostraba, en exquisito detalle, un pequeño rincón de Inglaterra que estaba siendo alterado. Con “Persuasión,” los nombres reales, las repetidas referencias a Irlanda y a Escocia, los recuerdos de acontecimientos históricos perturbadores, dejan claro que estaba trabajando sobre un lienzo más amplio – amplio, pero coherente. El cambio, el continuo, continuado cambio es el tema universal. Nada en “Persuasión,” absolutamente nada, está fijo.

“Persuasión,” desde el mismo comienzo, nos desafía a pensar acerca de la historia no como una progresión suave, ordenada, si no como interrumpida, azarosa, caótica, llena de muerte y destrucción, invasion y revolución. Busca hacernos conscientes, en palabras de Lady Russell, “de la incertidumbre de todos los acontecimientos y cálculos humanos.” Y más allá de eso, si el pasado está lleno de incertidumbre y cambio violento, si la tierra sobre la que uno se yergue estuvo una vez bajo el mar, se puede estar seguro de algo? Cómo se puede confiar en la tradición, o el orden o la identidad cuando el mundo entero es mutable, cuando las dinastías se vienen abajo y todas tus creencias más profundas podrían estar basadas en una ficción? Toda la sabiduría acumulada del pasado – “todas las historias, todos los relatos, prosa y verso” – es parcial, tendenciosa. No es suficiente.

CAPÍTULO VIII

El Fin

A pesar de la crisis financiera en que se veían envueltos los Austen, Jane es enterrada en la catedral de Winchester.

Dejo como referencia el artículo de la Wikipedia en inglés sobre Jane Austen.

Published by Fernando Santamaría Lozano

Barely a life, no bio.

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