“Incertainties now crown themselves assur’d.” La política de Dar una Trama a los Sonetos de Shakespeare – Heather Dubrow

I

El axioma de que los primeros 126 poema involucran al Amigo y las líricas subsiguientes conciernen a la Dama Oscura genera suposiciones sobre la presencia de una trama lineal: el poeta encuentra al Amigo, y disfrutan de un periodo de felicidad; su gozo es, sin embargo, ensombrecido por un periodo de ausencia y por la falta a la que se alude en el Soneto 35 (“No more be griev’d at that which thou hast done”) y en otros. La entrada de la Dama Oscura, que es tan poco de fiar como atractiva, rompe el idilio celebrado en los sonetos gozosos. Ella, el poeta, y el Amigo se ven enredados en un triángulo de celos y engaño. 

Sostendré, en lugar de esto, que la colección publicada por Thorpe es imperfecta en muchas maneras y no prueba necesariamente que su autor buscara una división bipartita. Más aún, incluso si la edición de Thorpe refleja el diseño del propio Shakespeare, no conoceríamos invariablemente a los destinatarios. Influenciado por la resistencia a la narratividad que caracteriza a un número de secuencias de sonetos, el autor no ordenó estos sonetos de una manera que cuente una historia clara y señale la dirección del destinatario de cada composición inequivocamente.  

La trama que los estudiosos de Shakespeare imponen sobre la secuencia de Shakespeare revela las tramas -en los varios sentidos del término- que atraen a la academia.

II

Para apoyar la constelación de presuposiciones que sustentan la trama de los Sonetos los críticos aducen el status del soneto 126, dogmas literarios y biográficos sobre el proceso de composición de Shakespeare e interpretaciones influyentes de críticos anteriores.

Las irregularidades estróficas del soneto 126 funcionan para algunos como indicadores de un cambio de destinatario: es un poema de solo doce líneas, y la función de cierre establecida por la variación prosódica se intensifica por un énfasis en la terminación, notablemente en la palabra “quietus” y las alusiones culminante a la muerte y la pérdida. La evidencia es fuerte, pero no concluyente: el soneto 126 no es único en su irregularidad estructural; el soneto 99 (“The forward violet thus did I chide”) tiene quince líneas. De hecho, dado que los Sonetos de Shakespeare incluyen un dístico repetido, varios poemas emparejados que bien pueden ser bosquejos el uno del otro, y muchas otras irregularidades es complicado en el mejor de los casos atribuir significación temática al hecho de que el soneto 126 se desvía de la estructura estándar del soneto.

Aún aceptando que el soneto 126 pueda servir a funciones especiales de cierre señaladas por su estructura de doce líneas ello no establece irrevocablemente que los poemas que lo preceden involucren al Amigo y los que le suceden conciernan a la Dama Oscura. Tanto si los poemas pueden ser claramente divididos en dos grandes grupos como si no, es obvio que la secuencia en su conjunto incluye una serie de subdivisiones o grupos. Brents Sterling ha llegado a afirmar que la mayoría de los poemas formaban inicialmente grupos discretos; el soneto 126 podría haber sido originalmente orientado a concluir uno de estos grupos en lugar de todos los poemas acerca del Amigo. Ciertamente sería al menos igual de apropiado como conclusión de los sonetos de procreación. Como éstos, se concentra en la Naturaleza y enfatiza que el paso del tiempo amenaza incluso, o especialmente, al bello joven. Varios otros poemas podrían parecer conclusiones igualmente apropiadas para una serie de sonetos centrados en el Amigo, por ejemplo el soneto 87 (“Farewell, thou art too dear for my possessing”, que se abre con una palabra que indica despedida y concluye: Thus have I had thee as a dream doth flatter. / In sleep a king, but waking no such matter.” Incluso si uno admite que el soneto 126 establece una división bipartita, no hay razón para asumir que el orden de 1609 reproduce esa división; sigue siendo posible que algunos poemas pensados para un grupo u otro se deslizasen a otra posición.

Otra premisa yace a veces detrás de la creencia de que podemos determinar la dirección de destinatario de los poemas y construir una trama basada en esa determinación: a saber, la presuposición de que tienen una relación inmediata con experiencias biográficas con dos personas que corresponden al Amigo y a la Dama Oscura. Esta teoría de inmediato mimetismo implica suposiciones dudosas sobre el trasfondo biográfico de la secuencia. Como ha escrito John Kerrigan: “El texto no es ni ficticio ni confesional. Shakespeare está detrás de la primera persona de su secuencia como Sidney había estado detrás de Astrophilo – algunas veces cerca del “yo” poético, algunas veces más lejos, pero nunca sin algún grado de proyección retórica.” Como sugiere esta afirmación, los Sonetos probablemente ejemplifican un amplio ejemplo de conexiones con acontecimientos biográficos. Pero no todos los poemas tienen que tener la misma génesis. Algunos pueden, con poca mediación o corrección, registrar un episodio con una persona que se corresponde estrechamente con los caracteres ficticios que ahora conocemos como el Amigo o la Dama Oscura; otros pueden inicialmente haber sido escritos en respuesta a personajes o acontecimientos históricos, pero haber sido más tarde revisados en relación con esta secuencia o incorporados a este grupo sin ninguna revisión; y todavía otros pueden bien haber sido compuestos por Shakespeare sin amada -o patrón- mas que su musa en mente.

Posiblemente, Shakespeare redactó algunos sonetos sin conexión con el Amigo o la Dama Oscura temprano en su carrera, quizás incluso un grupo separado de ellos, y luego los anexionó a sus sonetos tardíos; esto podría explicar uno o más de los grupos, como los poemas sobre la ausencia. La popularidad de Astrophil and Stella cuando fue publicada en 1591 inspiró una marea de imitaciones; se podría mantener que Shakespeare respondió creando algunas contribuciones al género poco después de que la secuencia de Sidney apareciera. Si se acepta la posibilidad de dos Lears, se estará dispuesto a acoger la posibilidad de grupos radicalmente revisados y sobreimpuestos de sonetos uniéndose a lo que ahora conocemos como los Sonetos de Shakespeare. Sigue siendo más que posible que muchos poemas dentro de la secuencia se refieran a los mismos acontecimientos, o experimentados biográficamente o no; pero demostrar que muchos lo hacen no es probar que todos lo hagan. Ciertamente la presencia de los sonetos 94 (“They that have pow’r to hurt, and will do none”), 116 (“Let me not the marriage of true minds”), y 129 (“Th’ expense of spirit in a waste of shame”), un grupo de poemas que generaliza acerca del amor y la lujuria sin referirse a un amante o relación en particular, nos invita a preguntar si la secuencia incluye otros, poemas similares que los lectores han asociado con el Amigo y la Dama Oscura sin evidencia adecuada. Por ejemplo, las referencias a la reputación y las faltas en el soneto 121 (“Tis better to be vile than vile esteemed”) puede tentar a algunos críticos a leerlo en relación a eventos en la narración acerca del amigo que encontraron -o insertaron- en la secuencia; pero estos temas son generales que no requieren presuponer un comentario sobre una relación particular. Esta especulación sugiere que no podemos determinar la dirección de destinatario de algunos sonetos porque estos nunca buscaron involucrar al Amigo o a la Dama Oscura o bien fueron adaptados de prisa y ambiguamente para hacerlo. En cualquier caso el lector sería menos probable a lo largo de la secuencia que encontrase representaciones claras, coherentes de caracter y personajes.

Pero incluso críticos que rechazan la idea de correspondencia mimética con experiencia externas al ciclo de los sonetos pueden no obstante atribuirle una coherencia intelectual que permite, alienta de hecho, suposiciones aobre a quién se refieren los poemas. De acuerdo con esta lectura, cualesquiera que sean los eventos biográficos detrás de los poemas, Shakespeare el dramaturgo evoca personajes coherentes, si bien ficticios, a través de esta secuencia. Los primeros 126 poemas involucran al joven y el resto involucra a la mujer porque los versos pintan retratos coherentes. Con seguridad el argumento es válido para ciertos poemas. Pero la presunción de que la Dama Oscura y el Amigo están marcados por características que regularmente nos permiten categorizar un poema dado como perteneciente a uno u otra depende no solo de una creencia en identidades estables, sino también de pasar por alto los peligros de una lectura circular. Esto es, asumimos que un poema dado evoca a uno u otro de estos personajes, deducimos ciertos rasgos del texto, y luego asignamos versos concernidos con los mismos rasgos o temas al mismo personaje. Por ejemplo, aunque el soneto 48 (“How careful was I, when I took my way”) no establece en ninguna parte el género del destinatario, su énfasis en el valor inapreciable del personaje y en el topos de la ausencia confirma nuestras suposiciones de que el poeta ve al amigo como digno de alabanza y de que uno o más episodios de ausencia complican su relación. A partir de esto parece más verosimil que otros poemas con estas preocupaciones se refieran al Amigo también, y el grupo de sonetos de ausencia en la primera parte de la secuencia apuntala la convicción de que los más tempranos poemas del grupo conciernen de hecho al Amigo. Si, sin embargo, admitimos que esta composición podría referirse a la Dama Oscura, el argumento de que las referencias a la valía o a la ausencia en otros sonetos señala a su destinatario se vuelve más problemático.

Cada sección puede contener poemas que están fuera de lugar, refiriéndose a personajes o valores habitualmente asociados con la otra sección. 

Katherine Duncan-Jones ha intentado defender la integridad estructural de la secuencia sobre la base de la integridad profesional de su editor y la unidad de su diseño. Cita el estallido de la peste en 1608-09 y el subsecuente cierre de los teatros como razón para que Shakespeare hubiera vendido este texto a Thorpe; pero también es posible que una edición no autorizada le hubiera parecido menos arriesgada a Thorpe si, a consecuencia de la peste, Shakespeare había abandonado ls ciudad. Además cabe preguntarse si, dados los matices sexuales de la relación con el joven, Shakespeare hubiera elegido publicar poemas sobre ella. 

El argumento de Duncan-Jones asigna a la secuencia una estructura en cuatro partes: postula un grupo introductorio  de sonetos de procreación, seguidos de 108 sonetos sobre la amistad, el envoi en el soneto 126, y los poemas a la Dama Oscura. Incluso si Shakespeare, como Sidney, Fulke Greville, y otros escritores, se esfuerza por construir una secuencia de 108 poemas, ese patrón sugeriría pero no probaría la unidad estructural en otros aspectos. 

La afirmación de que la versión de 1609 es una colección coherente en el orden que su autor pretendía, el argumento ofrecido por Duncan-Jones y muchos otros críticos, proporciona otra justificación para asignar el primer grupo al Amigo y el grupo siguiente a la Dama Oscura. Pero una de las principales limitaciones de esta posición es que la versión de los Sonetos de 1609 contiene múltiples imperfecciones. La presencia de tantas líneas defectuosas en la secuencia ha alentado una interpretación alternativa: que la edición de 1609 no representa ese sueño de los editores de texto tradicionales, la intención final del autor, sino más bien un conjunto de poemas en varios estadios de composición. 

Además, la creencia de que la edición de 1609 de Thorpe reproduce los poemas en un orden coherente está a menudo asociada a dos suposiciones dudosas acerca de cómo funciona el orden estructural en esta secuencia y en el Petrarquismo generalmente: la expectativa de que todos los poemas de una colección involucrarán a un destinatario específico con características claramente definidas y que muchos o la mayoría de estos poemas participaran en una trama discernible conectada con ese destinatario. Algunas secuencias inglesas, notablemente Astrophil and Stella, funcionan así; pero el Petrarquismo ofrece una amplia gama de modelos para la estructura de una secuencia. Porque las secuencias inglesas tratan a sus destinatarios y sus tramas de formas tan variadas, un lector de la época no habría asumido que un ciclo dado incluía una dama y una narración facilmente discernile. Y la secuencia de Shakespeare evita los modos narrativos y dramáticos más que la mayoría de las secuencias contemporáneas. Se pueden discernir unos pocos incidentes y eventos, pero la mayoría de los Sonetos son meditaciones internalizadas no conectadas con una línea narrativa. Incluso si Duncan-Jones está en lo cierto y la edición de 1609 reproduce los poemas en el orden que su autor pretendía, su ordenación lo más probable es que fuera laxa y en algunos puntos arbitraria – y percibida como tal por muchos lectores Isabelinos.  

III

¿Cuáles son las consecuencias de cuestionar la presunción de que conocemos los destinatarios de virtualmente todos los sonetos y podemos construir sobre esa base una trama? Ciertas interpretaciones se mantienen intactas. No se postula un conjunto de poemas completamente separados nu un número infinito de destinatarios. El uso de Shakespeare de pronombres masculinos y repetidas referencias a la belleza ideal y la juventud alientan al lector a suponer un único destinatario masculino para poemas como el grupo de la procreación y los sonetos 22 (“My Glass shall not persuade me I am old”), 42 (“That thou hast her, it is not all my grief”), 54 (“O how much doth beauty beauteous seem”) y 67 (“Ah, wherefore with infection should he live”). Similarmente, los pronombres con género y las referencias a la combinación de  oscuridad física y moral soportan la sabiduría convencional de que muchos de los poemas después del soneto 126 conciernen a la Dama Oscura. (Esto no impide la posibilidad antes mencionada: quizás incluso algunos de estos sonetos fueron originariamente escritos con un diferente destinatario, real o ficticio, o sin ningún destinatario particular en mente y luego incorporados a la secuencia.) Pero hay dos consecuencias: por una parte, dada la escasez de la narrativa en esta secuencia y la posibilidad de que algunos de los poemas tradicionalmente asociados con el Amigo o la Dama Oscura no involucren al personaje en cuestión, es aún más dificil extraer una línea clara de trama de lo que muchos lectores han admitido; por otra parte, una vez que la dirección de destinatario es puesta en cuestión, muchas líneas alternativas de trama se vuelven creíbles. Estas alternativas invitan a algunas intrigantes y perturbadoras especulaciones sobre la secuencia.

Reconocer que algunos sonetos entre los primeros 126 podrían referirse a la Dama Oscura tiene muchas implicaciones sobre esa figura, el hablante, y la cultura que contribuyó a construirlos. No hay una razón imperiosa para asumir que poemas como los sonetos 50 (“How heavy do I journey in the way”) y 51 (“Thus can my love excuse the slow offense”), que conciernen a una ausencia, describan separación del Amigo más que de la Dama Oscura. La ausencia es un topos muy familiar en el Petrarquismo. Tampoco debería uno asumir que la defensa de un modo inmutable de escribir en el soneto 76 (“Why is my verse so barren of new Pride?”) alude a crear sonetos sobre el Amigo; si sería reveladoramente apropiado responder a su constancia, real o supuesta, en un estilo constante, también sería reveladoramente irónico rreaccionar de esa forma a las muchas versiones de inconstancia de la Dama Oscura. 

¿Qué ocurriría si uno extiende este análisis a los más celebratorios poemas de la primera parte de la secuencia? Supongamos, por ejemplo, que las generaciones de universitarios que han asumido un destinatario femenino para las frecuentemente antologizadas líneas del soneto 18 (“Shall I compare thee to a summer’s day”) están en lo cierto y es la Dama Oscura quien es celebrada como “lovely and … temperate”. El torturado y tortuoso amor escenificado en los sonetos del final puede no ser más que una de varias respuestas a ella. Y la imagen de la Dama Oscura misma que emerge del grupo final de sonetos -que es atractiva pero falsa- puede ser una de varias imagenes contradictorias en la secuencia. Nuestra asunción de que irremisiblemente mala se complicaría si la vieramos como el sujeto de un soneto como el 38, que no establece definitivamente en ninguna parte su destinatario: “How can my Muse want subject to invent / While thou dost breathe, that pour’st into my verse / Thine own sweet argument.”

Estas posibilidades tienen un número de consecuencias. Desde un punto de vista caracteriológico, la secuencia atestigua lo que podría describirse como la infinita variedad de la Dama Oscura. Como Cleopatra, es una artista del cambio repentino. Este punto de vista reforzaría la duplicidad frecuentemente atribuida a ella a lo largo de la secuencia. Por ello, las aparentes contradicciones entre las varias imágenes de la Dama Oscura podría aducirse que desmantelan conceptos tradicionales de la estabilidad del caracter y soportan en cambio un énfasis sobre subjetividades desestabilizadas. Estas lecturas socavan expectativas de coherencia y totalidad. 

Aunque la mayoría de los poemas después del soneto 126 están dirigidos a una mujer, otros textos del grupo permiten algunas intrigantes lecturas revisionistas. Las amrgas denuncias de la lujuria en el soneto 129 se leen a veces como generales, pero a veces por su posición en la secuencia se leen en relación con la Dama Oscura. Sin embargo, podrían referirse especificamente al hombre joven tan bien como a cualquiera. Las repetidas referencias a su “sensual fault” prestan alguna credibilidad a esta lectura. El soneto 143 (“Lo as a careful huswife runs to catch”) figura la relación entre su hablante y su destinatario como la de entre una madre agobiada y su niño. Mientras la frase “play the mother’s part”, así como el simil del ama de casa en el que el poema se fundamenta, alientan al lector a asumir un destinatario femenino, un amante masculino podría también ser el protagonista del drama evocado en este poema. (No sería el primer o el único experimento de Shakespeare con el travestismo.) De hecho, esta lectura abre la posibilidad de que el antagonismo encubierto conduzca a representar a un hombre como la malhadada ama de casa en el poema; reducido a la infancia por el amor y la negligencia, el hablante por una parte declara su afecto y por otra toma represalias cargando a su amado con la afeminación tan temida en su cultura.

Las posibilidades más perturbadoras, sin embargo, involucran al soneto 128 (“How oft when thou, my music, music play’st”), que gira en una serie de conceptos acerca de la música. El poema no indica en ninguna parte el género de su destinatario, ni contiene referencias a la oscuridad que lo alíen con los poemas de la Dama Oscura. Aunque las mujeres tocaban a menudo la espineta, alusiones del siglo dieciseis a ese instrumento testifican que los hombres lo hacían también, y el joven aparece indirectamente asociado con la música en un poema anterior que está claramente dirigido a él, el soneto 8 (“Music to hear, why hear’st thou music sadly”). Es concebible que el joven sea el destinatario del soneto 128. Si es así, la secuencia incluye un poema más abiertamente erótico que los que los practicantes de la teoría crítica gay, lesbiana y queer han cuidadosamente examinado.

Cuestionar la sabiduría convencional acerca de los destinatarios de los Sonetos da la vuelta a presuposiciones acerca de la línea de la historia y abre la posibilidad de episodios muy diferentes de los que los críticos han visto en la secuencia. 

Si sonetos como los poemas de ausencia y el soneto 55 (“Not marble nor the gilded [monuments]) conciernen a la Dama Oscura, uno podría postular un período de felicidad idílica con ella seguido por la desilusión. No sería necesario interpretar la secuencia en términos de un movimiento narrativo desde el idealizado Petrarquismo expresado en el primer grupo de sonetos al virulento anti-Petrarquismo de los poemas dirigidos a la Dama Oscura.

IV

¿Por qué, entonces, tantos críticos aceptaron asunciones debatibles acerca de los destinatarios y la trama de los Sonetos de Shakespeare? La atracción a tales interpretaciones está sobredeterminada y requiere un número de explicaciones. Es más fácil discutir estos poemas criticamente si uno puede determinar a quién se refieren y qué historia cuentan. Posiblemente el hecho de privilegiar el drama por encima de la lírica en los estudios del Renacimiento ha alimentado un interés en leer incluso una secuencia de sonetos en términos de trama y de caracteres claramente definidos, a pesar del reciente énfasis sobre la subjetividad. En cualquier caso, definitivamente conectar algunos poemas al Amigo masculino y otros a la Dama Oscura facilita los proyectos del feminismo y los estudios culturales en particular porque la asunción de que esta secuencia puede ser pulcramente dividida en dos partes permite al crítico encontrar en ella alusiones a una sociedad dividida por el género y la clase. 

Además, la malinterpretación suaviza el proceso de interpretación trazando un patrón muy parecido a los que a veces se escenifican en el Petrarquismo. 

Hay que tener en cuenta también un impulso más general hacia la linealidad e incluso la teleología que puede intensificar la atracción de los críticos a narrativas de Caída y apocalipsis – narrativas en las que una oscura serpiente aparentemente bella entra en el jardín donde el poeta y el Amigo habían estado felizmente atendiendo a las rosas y “tempranas violetas.”

Stephen Booth ha señalado que los Sonetos ofrecen justo suficiente evidencia de coherencia, notablemente en los sonetos de procreación, para alentarnos a buscar más.

Peter Brooks relaciona el impulso narrativo con el concepto de Lacan de un deseo “insatisfecho e imposible de satisfacer.” Las inconsistencias e indeterminaciones de los poemas de Shakespeare intensifican precisamente ese impulso en muchos de sus lectores; mientras que Booth conecta nuestro deseo de imponer orden en la secuencia con las insinuaciones de orden ya presentes en ella, los signos de desorden proporcionan un impulso todavía mayor.

Las no reconocidas ansiedades de los críticos acerca del posible trasfondo homoerótico del texto les han llevado a replicar una de las narrativas más comunes que escribe nuestra cultura: imponer un nuevo género a la culpa. Imponiendo a los Sonetos la trama que se ha descrito, los críticos pueden desviar a la corrupción de la Dama Oscura ansiedades acerca de la corrupción homoerótica y la traición. En su lectura de los poemas han localizado el mal primariamente en una persona en lugar de afirmar que es omnipresente y sistémico.

Published by Fernando Santamaría Lozano

Barely a life, no bio.

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