Vida de Petrarca

[Notas tomadas del libro de Francisco Rico “Petrarca: poeta, pensador, personaje”]

Nace el 20 de julio de 1304, en Arezzo. Su padre, proveniente de una familia del Valdarno dedicada desde generaciones a la notaría, había sido canciller para las reformas de la ciudad de Florencia y compañero de Dante por los güelfos blancos, junto con los que fue desterrado de Florencia en 1302. La fecha de su nacimiento, 20 de julio de 1304, coincide con la de la batalla de Lastra, tras la cual los blancos se dispersaron. 

Cursa estudios jurídicos en Bolonia, que es también un centro impulsor de la nueva poesía en lengua vulgar  difundida a partir de las recientes experiencias toscanas: se leía tempranamente la Comedia de Dante, y sus rimas; allí había residido Cino da Pistoia; y se practicaba la poesía lírica a la manera del stil Novo o sicilianizante. 

Deja Bolonia en 1326, con motivo de la muerte de su padre. 

De 1326 1330 reside en Aviñón. En una carta a su hermano recuerda, siguiendo el modelo agustino de la reprobación de los propios desvaríos juveniles, el pasado disoluto de ambos en esta época, que incluía la práctica de la poesía amorosa en lengua vulgar. 

El 6 de abril de 1327 encuentra, en la iglesia de Santa Clara de Aviñón a una mujer llamada Laura o Lauretta, que la crítica ha sido incapaz de identificar. Laura, junto al yo lírico del poeta, es la protagonista de los Rerum vulgarium fragmenta (“Fragmentos vulgares”), la colección de 366 composiciones poéticas en lengua vulgar que desde el siglo XVI es conocida también con el título de Rimas (Rime) o Cancionero (Canzoniere). Los textos líricos compuestos en este periodo (veintidos sonetos y un fragmento de canción, de los que solo diecisiete acabaran en el Cancionero) constituirán, entre 1336 y 1338, una primera colección de referencia del Cancionero, no destinada a la divulgación, sino concebida como un instrumento de trabajo. En 1342 esa colección se organizará parcialmente en una transcripción ordenada, de la que hay noticias por numerosas anotaciones presentes en una colección de bocetos de rimas en lengua vulgar; sólo después de la muerte de Laura, en 1348, concibe la idea de un cancionero-novela, cuya larga elaboración, atestiguada por diversos estadios intermedios, le mantiene ocupado hasta los últimos días de su vida. 

En el período de Aviñón, 1326-1330, movido por la necesidad, tiene que dedicarse a la profesión clerical, pero no hay pruebas de que recibiera las órdenes, ni tan sólo las menores, lo que constituía una obligación sólo formal para la concesión de beneficios eclesiásticos. También se dedica a la filología y en concreto a la edición de Tito Livio, reuniendo las tres primeras décadas que circulaban separadamente y restableciendo las extensas partes mutiladas a partir del cotejo con otras copias. Para financiar sus estudios, que comportaban la renuncia al notariado, entra al servicio de los Colonna, los primeros de una serie de patrones y protectores. A partir de 1330 se convierte en “capellán doméstico” (“cappellanus continuus commensalis”) del cardenal Giovanni. En las cartas sitúa el inicio de su amistad con su hermano, Giacomo Colonna, cuando tenía 21 años, es decir, en la segunda mitad de 1325, y en Bolonia. 

En 1335 Benedicto XII le concede una canonjía en la diocesis de Lombez, donde vive de 1330 a 1333 con Giacomo, también cardenal, para volver luego a Aviñon con Giovanni, de la cual no tomó nunca formalmente posesión, pero que mantuvo, con sus beneficios, veinte años, hasta 1355. En Aviñón emprende una carrera diplomática prometedora. 

A finales de 1336 viaja a Roma. En su primera carta desde allí, fechada el 15 de marzo de 1337, transmite su admiración al contemplar desde el Capitolio las ruinas de la ciudad, lo que inicia un tema, el del redescubrimiento de la Antigüedad clásica y el lamento por su decadencia, destinado a convertirse en uno de los ejes éticos, estéticos y políticos del humanismo. 

A la vuelta de este viaje se instala en Vaucluse, a menos de veinte millas de Aviñón, donde compra una casa, y se dedica por entero al estudio y a las obras poéticas y eruditas que ya había comenzado a componer en los años precedentes: Africa (un poema épico en hexámetros latinos acerca de Escipión el Africano con el que busca presentarse como el nuevo Ennio),  De viris illustribus, una colección de semblanzas iniciada como “documentación histórica de África,” y algunas Epystole. Esta vida eremítica, exagerada en las epístolas del período, se interrumpe por sus obligaciones al servicio de los Colonna. Cuando está en Roma le nace también un hijo de una mujer no identificada al que llama Giovanni, como su protector. Se construye una imagen de intelectual y poeta amante de la soledad que le permite obtener un reconocimiento tangible por sus actividades que hacer valer ante (presentes y también futuros) protectores: la coronación poética, que alcanza en 1341. El documento oficial, el Privilegium laureationis, en parte redactado por él mismo, le concede el título de maestro y la facultad de enseñar, y lo convierte en ciudadano romano. Tras la coronación, pasa unos meses con Azzo da Correggio, que acaba de conquistar Parma, una gesta que canta, al que identifica como un posible nuevo patrón.

Regreso a Aviñón en 1342. Muerte de Benedicto XII, al que Petrarca criticó con dureza en una de sus cartas sin destinatario, “Sine nomine,” desde la perspectiva de su religiosidad de inspiración franciscana. Busca en Nápoles y en Parma un lugar sereno y adecuado para sus estudios que lo libere de las ocupaciones dictadas por la necesidad; en ninguno de los dos sitios lo logra y pasa unos meses en Verona, donde copia el epistolario de Cicerón. Luego, una estancia de dos años en Vaucluse donde escribe varias Epystole, las primeras églogas del Bucolicum Carmen y las primeras obras de carácter fundamentalmente ascético-moral destinadas a preparar el camino para el Secretum: el De vita solitaria (elogio de una existencia dedicada al otium literario modelado a partir de grandes ejemplos, sobre todo antiguos), y el De otio religioso (apología de la vida contemplativa y de la ascesis). En 1347 inicia la composición de esta obra, la más significativa de su evolución intelectual, el Secretum meum, un retrato de sí mismo modelado sobre la base de las Confesiones de San Agustín. En 1348 rompe con los Colonna, en gran medida por el apoyo que ofrece a la causa del revolucionario Cola de Rienzo, opuesto al ordenamiento feudal y nobiliario, (una posición política que Petrarca modificará en la década de 1350 cuando se transformará en un verdadero ideólogo de la signoria). 

A través de su relación con el gobernador de Parma, el podestá Paganino de Besozzo, con el que inicia, mediante cartas, una especie de magisterio ético-político, entra en contacto con Luchino Visconti, la persona destinada a ejercer un papel hegemónico en la Italia septentrional, a quien había sido vendida la ciudad. 

Mientras está en Parma, en 1348, arrecia la peste y sus poesías en lengua vulgar y sus cartas latinas se hacen eco de la mortandad. 

Busca forjarse un rol público de suasor pacis (“promotor de la paz”) que pudiera ser tenido en cuenta por los soberanos más poderosos de la época y adquirir un protagonismo central en la diplomacia italiana. 

Tras la muerte de Clemente VI en diciembre de 1352, su sucesor, Inocencio VI no es favorable a Petrarca, al que había acusado en el pasado de magia, y éste regresa definitivamente a Italia. Elige establecerse en Milán, donde es arzobispo Giovanni Visconti y donde pasa ocho años, los más fértiles de su carrera. En Milán concibe y compone el De remediis utriusque fortunae, piedra angular de la ética y de la pedagogía del naciente humanismo y asume también con continuidad tareas diplomáticas y políticas en nombre de sus nuevos señores, que son en realidad su ocupación principal. Interviene con cartas dirigidas al Dogo en las disputas entre Milán y Venecia, se encuentra con el emperador Carlos IV cuando este viaja a Italia para ser coronado como rey del país.  

En 1357 es envíado como embajador ante Carlos IV por los Visconti supervivientes, Galeazzo y Bernabò, a la muerte de Giovanni, sin resultados diplomáticos pero con resultados óptimos en el aspecto personal. 

En otoño de 1358 recibe la noticia de la muerte de Cola di Rienzo, que recoge en un capítulo del De remediis.

En 1359 interviene con dos cartas, a favor de los Visconti, en el conflicto por la posesión de Pavía.

En 1360 encabeza la delegación enviada desde Milán a rendir homenaje al rey de Francia Juan II (Juan el Bueno) y saludar su regreso a Paris tras su cautiverio de cuatro años en Inglaterra, (en el pago de su recate habían contribuído significativamente los Visconti). 

También en 1360 proporciona a Carlos IV, que se lo había pedido, su opinión sobre dos antiguos privilegios en los que el duque Rodolfo apoyaba sus reivindicaciones de autonomía para Austria: los considera falsificaciones por razones lingüísticas e históricas e inicia con este análisis la exégesis de las fuentes históricas. Por estas fechas abandona Milán y la corte de los Visconti. El abandono de Milán coincide con la conclusión del proyecto de las Familiares. El registro de su vida y de sus temas será confíado, de aquí en adelante, a las cartas de la vejez, las Seniles

En 1362 se establece en Venecia, que será hasta 1368 su residencia predilecta. 

Escribe su obra filosófica más importante: De Sui ipsius et multorum ignorantia, en que defiende a Platón, Cicerón y Agustín frente a Aristóteles, alcanzando la mejor definición programática del humanismo. 

En la primavera de 1368 se traslada a Padua, donde Francesco Carrara, señor ambicioso y audaz de una ciudad rodeada por dos poderosos vecinos como Milán y Venecia, le había regalado un terreno donde construye una casa que será su última residencia. Hace testamento. En 1372 lleva a cabo la última misión diplomática en nombre de Francesco da Carrara, interviniendo en la ceremonia en la que el hijo de este reconoce ante el senado y el Dogo la responsabilidad de su familia en la guerra. 

Muere el 19 de Julio de 1374, en la vigilia de su septuagésimo cumpleaños. 

Me ha llamado la atención la absoluta distancia respecto a la vida de Shakespeare.

Published by Fernando Santamaría Lozano

Barely a life, no bio.

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